“Hay mercado para todas las carnes”
  • “Hay mercado para todas las carnes”

  • Además de productor ganadero, Víctor Tonelli es consultor privado en temas de ganados y carne y administrador de fideicomisos de cría y engorde. Fue Vicepresidente de Estancia y Cabaña Las Lilas y dos veces Presidente de la Asociación Argentina de Industria de Carnes. También fue Vicepresidente de la Asociación Argentina de Producción Animal, entre otras entidades de la producción. En esta nota, el especialista en ganadería analiza la evolución del sector y el escenario actual que plantea la retracción de la demanda china..

  • ¿Cómo fueron sus inicios en el sector ganadero? Me inicié profesionalmente allá por el año 1971 en las empresas Comega SA y Estanar SA, que en ese momento eran líderes del sector ganadero. Actualmente, escindidas, son Ea y Cabaña Las Lilas, Bellamar SA, Estanar SA y La Elisa SA. ¿Cuáles son las transformaciones más importantes que sufrió el mercado desde ese momento? ¡El mercado ganadero sufrió transformaciones enormes! Recuerdo, por ejemplo, que la primera vez que fui a la estancia La Leonor, en Chaco, el ganado era mayoritariamente cruza Angus y las marcaciones no pasaban del 65%. Hoy esa misma estancia, que trabaja con la raza Brangus, llevó ese índice al 82%. El Brangus como asociación recién se formó en 1978 y tuve el honor de ser Director de la primera Comisión Directiva. Otro ejemplo fue Bellamar, cercana a Miramar (Buenos Aires), que tenía poca agricultura y ganadería de lanares. Hoy es mayoritariamente agrícola de alto rendimiento y con excelente stock vacuno. En cuanto a la tecnología, cuando me inicié en la ganadería recién se hacía inseminación artificial (IA) en baja escala y con extracción de celo diario, mientras que actualmente esta práctica es masiva. Lo mismo sucede con la transferencia de embriones, que se ha vuelto cotidiana y tantos otros avances con los cuales podríamos escribir un libro. ¿Qué lugar ocupa hoy el mercado ganadero argentino en el mundo? Nuestro país ocupa actualmente el 5° lugar en exportaciones, detrás de Brasil, Australia, Estados Unidos e India. Esto es positivo ya que entre 2010 y 2015 estuvimos caídos del ranking. Creo que, en términos de calidad, sustentabilidad y recursos humanos, se encuentra claramente liderando el proceso, pese a que el entorno político y económico casi siempre fue adverso. Teniendo en cuenta que China absorbía el 75% de las exportaciones argentinas de carne vacuna. ¿Cómo cree que será el proceso de redistribución de los envíos? ¿Qué mercados aparecen como potenciales? ¿Cómo ve las perspectivas para exportar a Rusia o Colombia en el corto mediano plazo? China seguirá siendo por muchos años el principal destino para las exportaciones de todos los países del mundo. El faltante de carnes es de tal magnitud que, una vez resuelto la pandemia del Coronavirus, continuará liderando la demanda. Rusia siempre fue un mercado alternativo, complejo en exigencias y de precios bajos; por lo tanto poco competitivo frente a otras alternativas. Colombia no sirve como mercado para exportar carne, pero sí genética -particularmente Brangus- ya que nuestro rodeo es altamente valorado por sus criadores. Por otro lado diría que, además de los mercados a los que ya proveemos, Estados Unidos, Japón, Corea y México serían los desafíos más interesantes para desarrollar. ¿Cómo afectan al mercado externo las nuevas resoluciones arancelarias impuestas en el país? ¿Y al mercado interno? Sin duda las retenciones siempre afectan al precio neto, y por lo tanto reducen significativamente los ingresos y márgenes, quitando competitividad frente a otros competidores que, además de no tener retenciones, muchas veces tienen subsidios directos o indirectos. Adicionalmente, Argentina ha avanzado muy poco en la generación de convenios comerciales con bloques o países que permitan reducir las altísimas tasas de aranceles para introducir los productos. Como ejemplo, basta mencionar que, fuera de 20.000 TN, la que sigue para entrar en Estados Unidos debe pagar 26% sobre valor CIF, o en la Unión Europea, que la Cuota Hilton que es “privilegiada” paga 20% de arancel, o Japón con 38,5% y China con 12% cuanto nuestros competidores más desarrollados comercialmente, como Australia o Estados Unidos pagan la mitad o a veces 0. ¿Hay riesgos de que las exportaciones de carne vacuna se reduzcan en detrimento de las porcinas o aviares? No veo riesgo, sino una tremenda oportunidad, hay mercado para todos y estamos en eso. El año pasado el conjunto de las 4 carnes exportó 1,15 millones de toneladas, cuando 5 años atrás no llegaba a sumar 500 mil. Creo que todas tienen una enorme oportunidad y es fundamental seguir trabajando en la apertura de mercados, negociaciones de aranceles y cuotas y, por supuesto en eficiencia productiva y competitividad. Nuestra marca, “carne argentina”, es muy fuerte a nivel mundial. ¿Cuál es el panorama actual para la Cuota Hilton y la Cuota 481? Para la Cuota 481 el escenario es complicado porque desde enero de 2020 el volumen disponible para Argentina, Uruguay, Australia, Nueva Zelanda y Canadá bajó un 40%, luego de que la Unión Europea se la concediera unilateralmente a Estados Unidos. Por ser muy atractiva (ingresa con arancel 0) la oferta supera la cuota otorgada y, a pocos días de ser asignada trimestralmente, se cumple. Llegar tarde implica pagar aranceles superiores al 40% del valor de la carne. Respecto de la Cuota Hilton, siempre ha sido un negocio muy importante, particularmente en la integración de valor del novillo y lo seguirá siendo y además, a diferencia de la 481, la administra el país. ¿Cómo ve a la ganadería argentina en cuanto a tecnificación y tecnología, conciencia ambiental y manejo sustentable? En cuanto a los dos primeros temas, el país cuenta con tecnología de punta disponible, probada por aquellos ganaderos con mentalidad empresaria (que representan el 30/40% del total). Respecto a lo segundo, los temas ya están en agenda, pero resta aún un largo camino que implica compatibilizar las demandas mundiales con el quehacer cotidiano. Si analizo el progreso en los últimos 3 a 5 años, creo que fue importante; pero si miro todo lo que falta me asusto… En relación con esto último ¿se está haciendo algo para minimizar los gases de efecto invernadero que genera el sector ganadero? En este punto es importante clarificar que, a diferencia de lo que ocurre en otros países, particularmente del hemisferio norte, la ganadería argentina es neutra o incluso positiva en términos de balance de emisión y secuestro de GEI, gracias al manejo extensivo y pastoril. Respecto de lo que se está haciendo, es bastante fuerte el compromiso de entidades como AACREA, AAPRESID, la Mesa de Carne Sustentable, ahora las Bolsas de Cereales con el programa Carbono neutro, etc. Se ha avanzado mucho en los últimos años y nos falta comunicarlo mejor pero en términos generales diría que, desde el punto de vista de la sustentabilidad y cuidado del medio ambiente, la ganadería en Argentina está muy por encima de la media mundial. ¿Cómo está la relación hoy maíz/novillo, y cómo impacta eso en el resultado del negocio? Hoy en particular, con la baja provocada por el impacto del corona virus y, en menor medida, la fiebre porcina africana con menor consumo de alimento para cerdos en Asia, sumado al efecto retenciones, la relación no es tan mala como lo fue hace 2 meses atrás. Considero que bajo este escenario y frente a una cosecha cercana al récord del año pasado, esta relación, al menos desde el costo neto del maíz no limitará su trasformación en carnes. ¿Qué opina de la propuesta de hacer “cortes baratos” para el mercado local? En forma principista diría que no soy proclive a la intervención del mercado con ninguna medida que arranca como un bálsamo y termina convirtiéndose en arsénico. Basta recordar que ocurrió con el programa de “carne para todos”, que terminó en “carne para ninguno” luego de perder 10 millones de cabezas del stock. Dicho esto, creo que en circunstancias puntuales y seriamente manejado puede contribuir a resolver emergencias, como a las que apunta el programa de la tarjeta Alimentar u otros esquemas que permitan cubrir el segmento más desprotegido de la sociedad. En cualquier caso, lo importante es que sea con equilibrio y sin afectar la competitividad de la cadena.

  • Buenos Aires

  • 18-03-2020

“La ganadería del futuro será sustentable y muy productiva”
  • “La ganadería del futuro será sustentable y muy productiva”

  • Catalina Boetto es una de las mujeres fuertes del sector ganadero argentina: tiene 32 años de trayectoria y una importante participación en la actividad productiva y el área académica. La flamante Secretaria de Ganadería de la provincia de Córdoba analiza la actualidad del sector, y expone qué desafíos se deberán sortear para alcanzar una ganadería más eficiente, sustentable, y cada vez más ligada al cuidado del ambiente y el bienestar animal.

  • ¿Cómo fue su incursión en la ganadería? ¿Qué la llevó a seguir su camino en este ámbito? Desde que me recibí como Ingeniera Agrónoma en julio de 1986 supe que me iba a dedicar a la ganadería, siempre me gustaron las vacas. En ese momento comencé a trabajar con el Ingeniero Agrónomo Oscar “Cachi” Melo, referente en ganadería subtropical, que aumentó mi entusiasmo por la ganadería. Juntos comenzamos a desarrollar numerosas acciones relacionadas a la ganadería; entre ellas la creación de una raza, una consultora y desarrollo de software ganadero, entre otras actividades. Es la primera mujer que asume como Secretaria de Ganadería en la provincia de Córdoba. ¿Por qué cree que la convocaron? ¿Qué significa este reconocimiento para usted? Sí, soy la primera mujer en ocupar este cargo, cuando me convocaron no dudé en aceptarlo. Al no provenir de la política y haberme dedicado siempre a la actividad productiva y al sector académico, creo que este nombramiento es un reconocimiento a mi trayectoria. Lo viví como un halago y lo asumí con gran responsabilidad. Personalmente, he asumido el compromiso de desarrollar estrategias para fortalecer e incrementar la participación de colegas mujeres en distintos espacios y niveles de decisión. ¿Qué problemáticas se plantea abordar? Los problemas más importantes son aquellos relacionadas a disminuir el impacto ambiental de la producción ganadera, lograr que las acciones para esto puedan ser cuantificables a través de indicadores y que el productor pueda utilizar estos indicadores como herramientas de mejoramiento en el manejo de nutrientes, agua y residuos. ¿Cómo está hoy el sector ganadero argentino? ¿Cuáles son los aspectos a mejorar a nivel regional (Córdoba)? ¿Y en el nivel nacional? Bajo mi área se encuentran todas las producciones que generan proteína animal, es decir, bovina, porcina, equina, ovina, caprina y aviar. Los sistemas de producción de cada una de ellas tienen diferentes niveles de intensificación y eficiencia productiva. Particularmente, la producción bovina de carne, que es mi especialidad, tiene una eficiencia media a baja. La ganadería de Córdoba se encuentra como la media de la ganadería nacional, estancada desde el punto de vista de eficiencia productiva. Usted es parte de la empresa MBG Ganadería. ¿Qué beneficios le aporta al productor el software qué ofrecen? MBG Ganadería desarrolla herramientas que permiten hacer una “nutrición animal aplicada a la producción” bovina. Diseñamos y desarrollamos varios modelos de simulación de respuesta animal y formulación de dietas para todas las categorías bovinas que permiten planificar la alimentación y presupuestar recursos. El uso de estos modelos sirve para la planificación física y económica de los sistemas ganaderos. Estos programas son herramientas excelentes para la toma de decisiones en los negocios ganaderos porque confieren agilidad en el análisis de muchas variables en numerosos escenarios productivos y económicos. ¿Cuál es el rol clave que tiene la alimentación en vistas de alcanzar un sistema ganadero eficiente? La alimentación constituye la variable de mayor ponderación sobre los costos operativos, representando entre 50-75% de los costos de producción, por lo tanto, cualquier acción que incida sobre ella, tendrá un marcado efecto sobre la rentabilidad de la unidad de negocios. Es por esto que la alimentación debe priorizarse en la planificación de la empresa ganadera. ¿Cómo es la ganadería que se viene? ¿Qué desafíos enfrenta el sector? Si bien no estamos en un momento de buena consideración para la actividad, tengo una visión muy positiva de lo que sucederá con la ganadería. Creo que la ganadería bovina, sobre todo, es la que más va a contribuir a la sustentabilidad del sistema. A veces parecería una contradicción, por el impacto que tiene en el ambiente, pero creo que tiene mucho para contribuir. Primero, porque se puede hacer ganadería en áreas no cultivables, además porque produce alimentos de excelente valor y utiliza fuentes de energía y de proteínas que no pueden ser utilizadas por los humanos, transformándolas en productos de gran valor. Por último, un dato no menor, es generadora de mano de obra. Tiene un gran futuro que, por supuesto, será diferente. Será una ganadería sustentable y muy productiva, con cuidado del ambiente y bienestar animal. ¿Cómo se relaciona el campo argentino con la tecnología y la innovación? ¿Estamos atrasados con respecto al mundo? La actividad agropecuaria argentina es muy diversa. Existen sectores con alto nivel de tecnificación y eficiencia productiva, como por ejemplo la producción de maíz y soja, que se encuentran a la vanguardia en el mundo. En cambio, la ganadería bovina de carne, en Argentina, no es pionera en innovación ni en uso de tecnología. El productor ganadero argentino todavía no ha incorporado la trazabilidad individual, tal como tiene Uruguay. ¿Qué consecuencias le trae esta falta a nuestro sistema exportador? En los últimos años, la trazabilidad se ha ido convirtiendo en una exigencia excluyente para el comercio exterior de carne, particularmente en los mercados de alto valor. En estos ámbitos el producto debe llevar las garantías de certificación y trazabilidad confiables, que enmarcan no sólo el origen y procedencia sino también las manipulaciones de la industria frigorífica y transformadora. La falta de trazabilidad individual atenta contra el acceso de mercados de alto valor. ¿Cómo podemos alcanzar producciones ganaderas sustentables desde el punto de vista económico social y ambiental? El desafío para la cadena de la carne es tener en cuenta qué quieren los consumidores: un producto saludable, nutracéutico, con una composición química que mejore la salud y que también sea amigable con el ambiente y contemple el bienestar del animal. Sobre estos pilares nos tenemos que manejar y creo que por ahí pasa el desafío para la ganadería bovina. Usted es parte de la red de “Mujeres Rurales” argentinas. ¿Qué rol tienen hoy estas mujeres? ¿En qué medida cree que ha evolucionado con respecto al lugar que ocupaban 10 ó 20 años atrás en la actividad agroganadera? Mujeres Rurales argentinas surgió en el marco del G20, en relación con objetivos de trabajo referidos a equidad de género en lo digital, lo laboral y lo financiero. Argentina decidió incluir el desarrollo rural resaltando el rol de la mujer rural. A esta decisión se llegó teniendo en cuenta que un 43 % de la mano de obra agrícola está compuesta por mujeres, y que estamos involucradas en más del 50% de algún momento del procesamiento de los alimentos. El objetivo principal es transmitir a la sociedad los conocimientos y tareas que cada una realiza en su actividad, para tratar de mejorar en cada lugar donde nos encontramos la vida de la gente de campo. Este grupo permitió visibilizar y valorar a las mujeres rurales y su trabajo.

  • Buenos Aires

  • 18-02-2020

“En Asia hay que construir la marca Argentina de carnes”
  • “En Asia hay que construir la marca Argentina de carnes”

  • El Ingeniero Fernando Vilella - ex decano de la Facultad de Agronomía de la UBA- se desempeña como Director del Programa de Bioeconomía de la FAUBA y presidente del Consejo Profesional de Ingeniería Agronómica (CPIA). En una entrevista completa, el especialista analiza el escenario actual del sector ganadero, y desarrolla la gran oportunidad que tiene la Argentina frente a la creciente demanda del mercado chino. Además, nos cuenta todo sobre lo que se viene: blockchain, biocombustibles, bioeconomía, nuevas tendencias y mercados.

  • ¿Por qué cree que ha crecido tanto la demanda mundial de carnes? En las últimas décadas, centenares de millones de pobres rurales se convirtieron en clases medias urbanas, especialmente en los países asiáticos. El consumo mundial de carne pasó de 29 kilos per cápita en la década del 60´ a 57 kilos per cápita en la actualidad. Además, se duplicó la población mundial. Como consecuencia de estos dos factores, la producción global de carnes pasó de 87 a 430 millones de toneladas, multiplicándose casi por cinco el total de carnes consumidas. Por otro lado, la composición de la matriz de carnes cambió ya que creció el consumo de cerdo, de pollo, y también la piscicultura. Hasta el año pasado, China tenía la mitad de los cerdos del mundo, pero la fiebre porcina africana modificó radicalmente el escenario, reduciendo en 50% su población porcina. Esto hizo que que China se transformara – en el marco de un proceso de crecimiento de sus importaciones de carne vacuna- en un enorme aspirador de todo tipo de proteínas. Hoy más del 70% de las carnes argentinas vacunas van a China. ¿Cuántas toneladas importa China? En 2018 la importación de carne vacuna de China oscilaba entre el millón y medio y los dos millones de toneladas, teniendo en cuenta lo que ingresa por China, por Hong Kong y eventualmente algo que entraba vía Vietnam. Ese número estaba acompañado por unas quince mil toneladas refrigeradas de carne de alto valor, lo que sería equivalente a la cuota Hilton. ¿Qué cortes predominan? Inicialmente estamos hablando de categoría “vaca” y no de los cortes más caros, pero esta situación anómala está arrastrando a otros más sofisticados. En el último año, no sólo subió el valor del corte de categoría baja, sino que además el conjunto de cortes se amplió en forma extraordinaria para este año nuevo chino, finales de enero, y luego volvió al precio de un año atrás. En este contexto, ¿cuál es la oportunidad de la Argentina? Si bien China ya era el principal comprador de carne vacuna del mundo y de la Argentina, esto se intensificó fuertemente en los últimos meses. Creo que si el mercado de carnes de alta calidad se multiplica como lo hizo el resto de las carnes, o las cerezas, los arándanos y los autos sofisticados; el crecimiento puede ser significativo. Podría esperarse que, en unos años, China se convierta en el primer comprador global, no solo de cortes de baja calidad, sino también de los más sofisticados. ¿Cómo es este consumidor chino? ¿Cómo se podría captar/fidelizar? El consumidor sofisticado de China pertenece a la clase media más grande del mundo, compuesta por 440 millones de personas con un poder de compra equivalente a la media de Estados Unidos. Es un mercado en el cual la carne vacuna importada resulta un producto nuevo. Y la Argentina no está en ese ideario de calidad, porque ese consumidor chino no importaba carne y mucho menos de nuestro país. En la mente del nuevo comprador chino hay que construir la “marca Argentina”, que no está instalada. ¿Esto tiene precedentes? Sí, hay ejemplos de estas construcciones. Por ejemplo el trabajo que hizo Chile con sus cerezas mediante una política de promoción importante, logrando en 2019 vender más de mil millones de dólares de cerezas. Pudo armar este negocio desde los cincuenta millones de dólares en seis años. Construyó un formato en la mente del consumidor chino, asociando el producto a la buena calidad. Hay que instalar una marca -eventualmente marca país de Argentina- que permita asociar nuestros productos a sistemas naturales de producción. ¿Y cómo se podría implementar esto? Hay que construir en la mente del consumidor chino una imagen de la carne argentina asociado a parámetros ambientales positivos (que los hay). Pensemos que en Beijing la gente sale todos los días a la calle con barbijo por la contaminación que existe. Entonces, si somos capaces de unir nuestros sistemas productivos con un sistema natural, con siembra directa y nuestros suelos y atmósfera poco contaminadas etc., sin dudas ese esfuerzo dará resultados, porque tendremos un rasgo diferencial. Hay trabajos del INTA que demuestran cómo la huella de carbono y la huella hídrica de los sistemas productivos argentinos, especialmente los ganaderos, son mucho mejores que las de cualquiera de nuestros competidores. Es un trabajo de largo plazo, que debería realizar de manera mancomunada todo el conjunto del sistema productivo ganadero argentino. Es el momento ideal para hacerlo, dada la necesidad de China de importar carnes en grandes volúmenes. De todas maneras siempre es bueno tener mercados diversificados ¿no? ¡Sin dudas! Lo peor que nos podría pasar es repetir la experiencia inglesa de los 30´, cuando el Reino Unido decidió no comprar carne argentina, o cuando tuvimos problemas en ciertos momentos con la Unión Europea. La gran ventaja es que los países asiáticos están creciendo, y los árabes también. A finales del siglo XX, el 50% de todos nuestros productos agroindustriales exportados iban a Europa , hoy esta cifra no es más del 25%. Hemos diversificado nuestra oferta exportable: hay un porcentaje importante que va a China, otro a los países de la ASEAN, también a la India y a los países árabes. La A SEAN, que es el grupo de los países del sudoeste asiático, hoy resulta muy atractivo (Filipinas, Indonesia, Vietnam, Singapur, Malasia, etc.) Por ejemplo, nuestro principal comprador de trigo, que era Brasil, pasó a ser Indonesia en estos meses. Para maíz y harina de soja, hoy el principal comprador es Vietnam. Es un mundo distinto que ya se refleja en nuestras exportaciones; hay que entender esa dinámica y responder de la misma manera con las carnes. ¿Y Japón? Con Japón se pudo avanzar y hoy podemos enviar carne del sur, de la zona libre de aftosa sin vacunación, algo que antes no se podía hacer. Además, Japón habilitó a Uruguay, que es libre con vacunación, lo que sienta un precedente importante para que el resto de nuestro país se incorpore a la exportación de carne vacuna a Japón. Y si se abre Japón, se abre Corea que tiene las mismas normativas. ¿Esta diversificación de mercados también tiene que ver con los cortes exportados? A ver… ¡el asado nadie te lo va a pagar mejor que un argentino! Ciertos cortes para milanesas y el asado deberían quedar en el país, mientras que Israel o Rusia son buenos mercados para los cortes delanteros, y eventualmente China. Los cortes más sofisticados hasta ahora iban a la Unión Europea, con cuota Hilton. Pero habría que trabajar para que de aquí en adelante también se exporten a Japón, China, Corea, etc. La estrategia debería ser diversificar mercados y colocar cada corte en aquel lugar donde por cultura o por consumo sea más valorado. ¿Cómo está el consumo interno hoy? Si sumamos vacunos, porcinos, aves y corderos, hay solo 4 países que consumen más de 100 kilos de carne y uno de ellos es la Argentina. Los otros son Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda. En cuanto a los bovinos, el único que hoy consume más carne vacuna que Argentina es Uruguay. ¿Cuáles son los aspectos a mejorar del sistema de producción pecuaria local? La Argentina tiene un potencial genético importante que no se muestra por falta de trazabilidad individual (hoy es por tropa) y por la ausencia de ciertos rasgos, así como la falta de seriedad institucional del país. Me refiero a no haber alertado problemas sanitarios en su momento. Durante nuestro último episodio de fiebre aftosa, la Argentina tardó mucho tiempo en denunciarlo, mientras que Uruguay lo hizo inmediatamente. Este tipo de cuestiones hacen que un kilo de novillos para exportación valga 40-50% más en Uruguay que en Argentina, en dólares. Argentina tiene un potencial enorme porque la calidad de nuestra carne es muy buena pero estos problemas institucionales han acechado contra la posibilidad de mejorar la inserción de nuestro país en los mercados. ¿Acá entra el tema del blockchain? Desarrolle un poco este proyecto. Sí, el blockchain es parte de una estrategia que estamos trabajando en equipo, analizando cómo podemos instalar este sistema en el país. Su gran ventaja es que constituye un sistema para trazabilidad que es inviolable. En la medida en que cada uno de los actores va volcando información, ésta no puede ser modificada. Así, el consumidor final podría hacer un trazo muy preciso sobre qué pasó con ese animal desde que nació hasta que llegó al plato donde lo van a consumir. Argentina tiene algunos pasos previos, mientras que en Uruguay ya hace 10 años que se hace trazabilidad individual con los sistemas tradicionales. Esperemos poder dar un vuelco tecnológico, incorporando este sistema de trazabilidad. ¿En qué instancia de desarrollo está este sistema? Es incipiente. Se está aplicando En algunas cadenas comerciales de granos y en algunos supermercados, para ciertos productos. Estamos en los comienzos, pero creo que tiene potencial y preveo crecimiento hacia adelante, ya que la trazabilidad se convertirá pronto en una exigencia de los mercados más sofisticados. En un futuro no tan lejano, creo que las proteínas pseudo carnes que provienen de vegetales tendrán presencia en el mercado, pero cubrirán el consumo más popular y barato (lo que hoy es consumo de hamburguesas). La carne, tal como hoy la conocemos, tendrá un consumo más premium, que exigirá trazabilidad y certificación. Todo lo que tenga que ver con estos requisitos permitirá valorar aquellos productos de alta calidad que tiene la Argentina, pero que hoy no cubren estas exigencias. El evento de la fiebre porcina puede acelerar los procesos tecnológicos de las proteínas alternativas porque habrá un hueco imposible de cubrir de casi 30 millones de toneladas, número que abarca todo el comercio de las carnes en los últimos años. Habrá un efecto sobre los precios, subiéndolos, y un impacto sobre las nuevas tecnologías, acelerándose. Hoy resuenan cada vez más fuerte términos como biomasa y biocombustibles ¿Cómo se relacionan la ganadería y la bioeconomía? ¿Cómo puede contribuir la biomasa a la producción ganadera? Resulta difícil escindir una cosa de la otra, creo que todo forma parte de un mismo sistema. Este año la Argentina será el segundo exportador mundial de granos de maíz, pero exporta el 63% de lo que produce como grano, mientras en los otros jugadores grandes del mercado este porcentaje es mucho menor: en Brasil menos del 30% y en Estados Unidos el 17%. Ese grano nos lo compran, lo mismo que la harina de soja, que constituye más del 90% de lo que producimos y se exporta como tal para producir carnes. Desde la perspectiva bioeconómica, esa transformación de maíz en etanol, esa biomasa del grano, una parte importante -alrededor de la mitad- es la burlanda, que es lo que queda una vez que las levaduras atacaron los hidratos de carbono del maíz, transformándolo en alcohol. Queda un producto enriquecido en proteínas que va directo al feedlot, al consumo de animales. Si se trata de un feedlot estabulado puede generar estiércoles que van a biogás y producir energía. Ese es un concepto bioeconómico, donde el producto genera un subproducto, que antes era un desecho en y forma parte de otro proceso de agregación de valor y menor impacto ambiental. El proceso de la formulación de etanol genera dióxido de carbono que se libera y capturado puede ir a bebidas gaseosas y genera burlanda que va a la producción de carne vacuna, que a su vez genera estiércoles que se transforman en energía. Eso es bioeconomía, un círculo virtuoso en donde los insumos se van obteniendo a partir de procesos previos y no hay desechos, o éstos son mínimos en términos ambientales y económicos. En 2020 vuelven las retenciones a los tres principales cultivos de la Argentina. ¿Esto afecta indirectamente al productor ganadero? Hay dos formatos de efecto. Para cierta ganadería, el maíz será más barato. O sea, para exportar, como las retenciones al maíz y a la soja son muy superiores a las de las carnes, de alguna manera éstas últimas tienen ventajas, porque su insumo más importante baja de costo. La pregunta es si esto es sostenible en el tiempo, ya que si los agricultores tienen señales muy negativas puede generarse un problema. Pero uno también puede decir que hoy producir carne en el país es más barato que un mes atrás en términos relativos. Hoy de nuevo los productores de carne tienen el precio de los alimentos subsidiados porque las retenciones hacen que el valor local baje. Entonces si el ganadero produce a partir de sus propios granos tiene una ventaja relativa. Pero para el agricultor es una desventaja importante, que puede determinar a mediano o largo plazo, una baja en la producción. Cuando hubo retenciones bajó fuertemente la producción de cereales y eso impactó también en las exportaciones. ¿Cómo está el mercado interno de carnes? En los últimos años que aumentó la exportación podría decirse que, en términos relativos, la carne que queda en el país está más barata, porque parte del animal que se exporta recibe precios mayores. Entonces en la compensación, si medimos en términos de inflación, aumentó menos la carne para el mercado interno que lo que hubiera aumentado en situaciones con menor exportación. Considero que la exportación es complementaria con el mercado interno, porque muchos de los cortes no son los mismos. Lo que había empezado a pasar y por suerte cesó, es que ciertos cortes de consumo popular en la Argentina, como el asado o el vacío, habían comenzado a exportarse. Pero esto no debería suceder. La industria debería autorregularse, entender que no tiene que desproveer el mercado interno, sino aparecerá alguien que cerrará de nuevo las exportaciones. Existe un equilibrio que hay que sostener.

  • Buenos Aires, Argentina

  • 21-01-2020

“Buscamos convertirnos en aliados de los productores”
  • “Buscamos convertirnos en aliados de los productores”

  • Hace poco más de un año, Matías Lahore de 25 años y Nicolás Vasconi de 44, lanzaban su primer prototipo: un equipo que medía el nivel del agua en tanques para ganadería. “El agua es el recurso más importante para el animal y su falta puede resultar fatal”, explica Lahore. Este emprendedor de Laprida, Buenos Aires, nos cuenta con orgullo cómo fundaron Medirio, la startup que ya está diseñando la quinta versión del equipo. “Todos funcionan utilizando energía solar, queremos democratizar el acceso a este tipo de tecnologías”, asegura. ¿Cómo surgió el proyecto Medirio? La tecnología avanza en todos los ámbitos, y el sector agropecuario no es la excepción. A pesar de encontrarse en pleno desarrollo y expansión, se necesita apretar aún más fuerte el acelerador para poder cubrir la creciente demanda de tecnología y optimizar los recursos, que son cada vez más escasos. Hay mucho por mejorar todavía, por crecer y evolucionar, y ahí entramos nosotros, con nuestro deseo de aportar valor. Queremos también democratizar el acceso a este tipo de tecnologías, sobre todo para pequeños y medianos productores, proveyendo soluciones a precios muy accesibles. Somos un aliado del productor, porque le brindamos información objetiva, que lo ayuda a tomar mejores decisiones. ¿Cuándo arrancaron con el proyecto? Allá por 2017, y aún sin conocernos, ambos socios fundadores investigábamos y trabajábamos en distintos proyectos, todos vinculados a censar cosas del ambiente a través de internet. Veíamos allí un potencial por desarrollar, queríamos resolver ciertos problemas que afectan a las personas y a las organizaciones. Esta visión común hizo que pronto se juntaran nuestros caminos y, en 2018, comenzamos a darle forma a Medirio. Instalamos los primeros sensores y vimos que la idea funcionaba, entonces decidimos registrar la marca y asociarnos. Desde entonces dedicamos todo nuestro tiempo y esfuerzo al desarrollo del proyecto. ¿Cuál fue el producto original? El primer prototipo que desarrollamos fue un equipo que medía el nivel de agua en tanques para ganadería. Además del equipo monitor, tuvimos que construir una plataforma muy básica en internet, para recibir y almacenar la información. No teníamos aplicación móvil y enviábamos los alertas por correo electrónico. ¿Qué les enseñó aquella primera experiencia? En aquellos tiempos aprendimos muchísimo, en parte porque decidimos construir nosotros mismos y desde cero, toda la infraestructura que hoy utilizamos. Pensamos que reducir la dependencia de proveedores críticos nos ayudaría a tener mejor control y capacidad de maniobra en el futuro. Al poco tiempo mejoramos nuestros sensores y, en menos de un año, ya estábamos probando la tercera versión. Hoy estamos diseñando la quinta generación y construyendo un panel de control web para la visualización de estadísticas y predicciones. ¿Cuál es la información que brinda y por qué debería un productor comprarlo? Nuestro producto constituye una gran herramienta para todos los productores ganaderos, dado que el agua es el recurso más importante para el animal y su falta puede ocasionar estrés, o incluso la muerte del mismo. Nuestra solución alerta al productor de manera temprana evitando la crisis, llevando tranquilidad, algo fundamental sobre todo en épocas del año con altas temperaturas. ¿Cómo se compone el equipo de trabajo? ¿Cuáles son las disciplinas que incluye? Somos un equipo interdisciplinario, compuesto por dos socios fundadores (Nicolás y yo), encargados de liderar los diversos frentes técnicos, como así también el emprendimiento en su conjunto. También contamos con Daniela, una experta en análisis de datos, que nos impulsó a comenzar con el análisis y predicción de situaciones relacionadas con las distintas variables que medimos. Por su parte, el perfeccionamiento de los equipos le corresponde a José, nuestro desarrollador para los dispositivos, mientras que Zoltán está a cargo del desarrollo y mantenimiento de nuestra App Móvil. Además del agropecuario, ¿Que otro sector abarca Medirio? Gracias a la versatilidad de nuestro sistema, podemos rápidamente agregar valor a otros mercados, midiendo otro tipo de recursos. Un ejemplo se da en la industria de los alimentos, donde ya estamos midiendo y controlando el comportamiento de freezers para heladerías. Reportamos el estado de los mismos, su temperatura y energía, entre otros parámetros. ¿Cuáles son las funciones de los equipos, tanto para el sector agropecuario como para el industrial? Nuestros equipos funcionan de manera autónoma y se comunican usando las extendidas redes de las principales telcos de nuestro país (Movistar, Claro, Personal). Podemos conectar sensores de varios tipos y monitorear desde temperatura, nivel de líquidos, voltaje en líneas de energía, posición GPS (en equipos móviles), etc. Los equipos generan reportes regularmente y se envían a nuestros servidores a través de internet. Nuestros clientes pueden acceder a la información desde el celular en todo momento y lugar. La principal ventaja de nuestros equipos es que se adaptan fácilmente al recurso que se requiere monitorear. Considerando el nivel promedio de infraestructura que tienen nuestros productores agropecuarios, ¿los equipos resultan accesibles? Facilitar el acceso a esta tecnología es uno de los pilares fundamentales de Medirio. Queremos que todos los productores puedan conectar sus campos y, con ese fin, trabajamos fuertemente en reducir los costos. Además, nuestros equipos funcionan utilizando energía solar, y tienen autonomía suficiente para funcionar aún en días nublados. ¿Ya existe algo similar en el mercado local? Sí, pero son equipos mucho más caros. Podemos encontrar algunos dispositivos similares en el mercado que, aunque te alertan cuando uno se está por quedar sin agua en el tanque, no lo hacen ante problemas en los bebederos, por ejemplo, algo que no resulta un tema menor. También hemos observado que, por lo general, tienen un costo de adquisición inicial que supera en 5 a 10 veces los nuestros. ¿Qué tipo de mantenimiento tienen los medidores? ¿Cuál es la vida útil? Después de más de un año de pruebas logramos tener equipos robustos que no requieren mantenimiento físico permanente. Nuestros dispositivos necesitan reemplazar las baterías luego de dos años y tienen una vida útil que ronda los cinco, un período considerable, teniendo en cuenta que por lo general están expuestos a las inclemencias del tiempo. ¿Encuentran cierta resistencia por parte de los productores "de vieja escuela"? ¿Qué estrategia aplican para enfrentar sus miedos? Nuestro producto complementa el trabajo de las personas. Es una herramienta que permite reducir la incertidumbre y también optimizar el tiempo. Nuestra estrategia, entonces, es convertirnos en aliados de todos los productores. Sabemos que hay personas que se adaptan más rápidamente a las nuevas tecnologías que otras, esto mismo lo muestra la curva de adopción en innovación. Por eso diseñamos un producto simple e intuitivo y buscamos, por medio de recomendaciones y testimonios, animar a todos aquellos que aún no dieron este paso. ¿Cuál fue su mayor desafío desde que empezaron con este proyecto? Emprender e innovar en un sector que históricamente tuvo poco acceso a la tecnología resulta un gran reto para nosotros. Podría nombrar cientos de situaciones que ya hemos superado, pero sin dudas nuestro mayor desafío para 2020 es vender más.

  • Buenos Aires, Argentina

  • 26-12-2019

"La ganadería de precisión y la trazabilidad son nuestro leitmotiv"
  • "La ganadería de precisión y la trazabilidad son nuestro leitmotiv"

  • Para Fernando Díaz Offeney, al sector pecuario le hace falta más innovación. Este licenciado en Administración de Empresas es socio en Digirodeo, la startup que resultó ganadora del certamen Agtech Ganadero 2019 en la categoría de "Emprendimientos en marcha y Escalamiento". La innovación premiada fue una pistola vacunadora que permite registrar las aplicaciones realizadas al rodeo y saber exactamente cuántos animales se trataron. De fácil uso, la herramienta se complementa con una app y una plataforma tecnológica que permiten una "digitalización de la trazabilidad sanitaria del ganado o de rodeos, con el fin de mejorar la calidad de la carne argentina". ¿Cómo y cuándo nació Digirodeo? Digirodeo nació hace tres años durante una charla entre amigos a la búsqueda de oportunidades. La empresa se compone de tres socios: uno es Ingeniero en Producción Agropecuaria y los otros dos somos licenciados en Administración de Empresas. Queríamos juntar la tecnología con la ganadería, ver de qué manera hacerle el trabajo más simple al productor. Y ahí empezaron a cranear.... Sí, en realidad primero se juntaron Nicolás e Ignacio. Habían creado una jeringa que funcionaba como un contador simple para medir la cantidad de aplicaciones de determinada vacuna. Pero querían crear una herramienta que brindara más información. Entonces Nicolás me convocó y empezamos a pensar en generar información en la manga. Me fui empapando del tema, recolectando información del campo, de la industria agropecuaria y empezamos a desarrollar nuestra solución, que se terminó convirtiendo en una jeringa inteligente que hace trazabilidad sanitaria. Hoy estamos totalmente enfocados en el mundo de la ganadería. La ganadería de precisión en particular, y la trazabilidad, son nuestro leitmotiv. ¿En qué consiste exactamente la herramienta? Nuestra jeringa inteligente tiene un complejo sistema de gestión de datos por detrás que le hace la vida mucho más fácil al productor: permite un registro correcto, seguro y exacto de todo el accionar que se les hace sanitariamente a los animales. Es resistente a los rayos UV e intuitiva al manejo, con un diseño cómodo para el vacunador. Viene con una memoria interna de 2 GB. ¿Se requiere alguna capacitación especial para usar la jeringa? No, la jeringa tiene un teclado simple e intuitivo para que pueda usarlo cualquier empleado del campo. Está diseñada para que una persona que utiliza una herramienta como el WhatsApp, por ejemplo, la pueda manejar sin ningún problema. Queremos que los productores pierdan el miedo y entiendan cómo esta tecnología puede ayudarlos a obtener mejores rindes y perfeccionar la trazabilidad, a demostrar que el trabajo sanitario realizado es el adecuado. ¿Cómo funciona el aparato? La jeringa control 1.0 registra cada tratamiento que se le hace a los animales, realiza trazabilidad a nivel lote. Así, a la hora de vender la hacienda, el productor tiene certificado absolutamente todo lo que le hizo, y esto es un valor agregado para su comprador. El funcionamiento de la jeringa es simple: primero le decimos qué tipo de tratamiento estamos haciendo, a qué animal y aplicamos el producto. Luego el encargado de la hacienda firma con el dedo en la pantalla del celular haciéndose responsable de todo el tratamiento. Una vez que finalizado, la jeringa se conecta con nuestra app móvil mediante blue tooth de baja energía; y ahí dentro de la app se termina de conformar el acta de vacunación. Este documento cuenta con las coordenadas exactas del lugar adonde se realizó la vacunación, la hora, todos los datos del productor y del establecimiento. Además, un detalle del antiparasitario que se aplicó, a qué lote, y en qué cantidad; su marca, serie y vencimiento. El acta de vacunación se envía por e-mail y llega en formato PDF. El archivo es inalterable, tiene un código de validación que lo hace único, y permite hacer un seguimiento si luego algo anduvo mal. ¿La herramienta brinda mayor control entonces? Sí, a través de la jeringa se puede controlar mejor al vacunador porque permite conocer todos los aspectos externos que influyeron en el medicamento tales como: la hora de inicio del tratamiento, el tiempo entre cada aplicación, las equivocaciones, la temperatura y la humedad al momento de la aplicación, si llovía o si la hacienda estaba estresada. ¿Qué beneficios conlleva utilizar este formato digital? En base a las actas que utiliza el SENASA, creamos el concepto de "actas digitales", con toda la información prolijamente plasmada. A la hora de hacer análisis, resulta mucho más fácil tenerlo en un formato digital, con la firma incluida. Además, cuando se realizan manualmente hay mucho margen de error humano, porque uno se lleva un papel que transcribe. También está el tema del tiempo, porque quizás el vacunador que toma los datos recién vuelve a la oficina para transcribir los papeles después de una semana de realizado el tratamiento. Entonces tratamos de reducir la posibilidad de error y este tiempo. De esta manera, se hace la aplicación y, si no hay señal en el campo, los datos se cargan solos cuando uno agarra la ruta y recobra la señal, o llega a la casa. Si hay buena señal el proceso se realiza en tiempo real y el informe queda listo. Se puede chequear todo lo que se le hizo al animal, qué medicamento se aplicó y hacer posteriormente un seguimiento. ¿O sea que todo queda en el acta digital? En realidad la información no queda solamente ahí, sino que se luego sube a nuestro Data Center. Si el productor tiene un sistema de gestión ganadera lo puede integrar con nuestra solución y tomar los datos de ahí mediante una app o un web service. De esa manera, lo puede transformar en información para una mejor toma de decisiones. ¿Todo eso figura en el acta digital? Claro, el acta tiene la fecha de tratamiento y, hace poco le sumamos el fin del tratamiento. Ahora permite calcular el período de carencia, y saber cuándo se puede mandar el animal a faena. ¿Qué función cumple la app? La jeringa es la herramienta que certifica lo que estás haciendo y la app su complemento. Se conectan vía bluetooth. En la app uno carga por única vez a los diferentes productores con sus datos, luego toda la información aparece ahí. La jeringa carga lo que se hizo y la app se encarga del resto. ¿Se pagan por separado la jeringa y la app? Hoy solo estamos monetizando la jeringa, el software es gratuito, se descarga sin costo. En realidad hay tres patas: la herramienta, que es la jeringa; luego la aplicación que vincula a la jeringa con el software; y finalmente, la plataforma, adonde se puede ver la performance de cada una de las pistolas. Desde la plataforma se puede administrar usuarios, ver qué cantidad de jeringas se tiene y a quiénes se las asignará, en caso de una organización. Las herramientas son independientes pero dependen una de la otra. Lo importante es que la información siempre está. Si uno pierde el celularm por ejemplom lo tiene igual. ¿Quiénes consumen la herramienta? Nuestros principales clientes son los productores, pero también los entes de vacunación y los veterinarios. Finalmente, algunos laboratorios y frigoríficos también. Nosotros buscamos que los entes de vacunación adopten la herramienta, porque los puede ayudar muchísimo en la captura de datos y llenado de las actas de vacunación. ¿Cómo se comercializan los productos? ¿Ya exportan? Hoy en la Argentina se venden por e-commerce. Estamos avanzando con algunos representantes en Brasil y también visitando frigoríficos en Bolivia, Paraguay y Uruguay. Nos encontramos en un "proceso de evangelización", con la idea de regionalizarnos. Pero cada país tiene sus reglas, hay muchos datos que son propios de Argentina. En Bolivia, por ejemplo, a las categorías de vaca y vaquillona se les llama macho y hembra. También el idioma es distinto en el caso de Brasil. ¿Cómo dan a conocer el producto localmente? ¿Tienen buena recepción? Como toda innovación, lleva un tiempo presentarla y mostrarle al productor sus beneficios. Asistimos a muchas charlas o presentaciones del sector agropecuario, como las CREA por ejemplo, y ahí damos a conocer lo que hacemos. Si bien la recepción es buena, todavía no hay tanta adopción, porque cuesta dar el primer paso. Estamos buscando que la tecnología base se vaya adoptando. Una vez que esto ocurra comenzaremos a evolucionar hacia tecnologías más complejas, sobre todo profundizando en este concepto de trazabilidad. Para nosotros es muy importante expandir el negocio, porque además necesitamos feedback sobre qué mejoras hacer. ¿Cuánto tiempo les llevó desarrollar la herramienta? ¿Cómo evolucionó de sus inicios a la actualidad? Desde que arrancamos hasta que sacamos el primer producto tardamos un año y medio. Y el desarrollo de la app se hizo en paralelo. Pero en realidad el desarrollo nunca termina, siempre estamos agregando cosas. Por ejemplo, en la etapa inicial, si uno hacía mucha fuerza se nos rompían los gatillos, y tuvimos que rediseñarlos. ¿Ofrecen algún otro servicio? ¿Cuáles son los proyectos en el corto-mediano plazo? Estamos realizando análisis sobre la plataforma para ofrecer servicios de big data. Gracias a nuestra herramienta es posible realizar diferentes cruces de información. Además estamos tejiendo alianzas muy importantes para ofrecer un servicio más completo, sobre todo apuntando al bienestar animal y al buen manejo ganadero. Toda esta información "trazada". ¿Qué premios han recibido? ¿Qué sensación les provoca el reconocimiento? ¡Todos los reconocimientos son muy bienvenidos! Los premios nos sirven para tener mayor difusión y constituyen un apoyo emocional importante. Ver que nuestro trabajo es reconocido y que genera impacto en la industria nos impulsa a seguir trabajando, nos lleva a querer evolucionar. Además creemos que se necesita más innovación en el sector pecuario, ya que en el agro hay más herramientas creativas. Hemos recibido premios como Cita 2017, Innovar 2018- donde ganamos con otra jeringa que se lanzará el año que-, este año ganamos en La Rural el Agtech Ganadero y también fuimos mencionados en Innovar 2019, por otro producto nuevo que también está relacionado a la trazabilidad. ¿La trazabilidad constituye hoy un requisito ineludible? ¡Sin dudas! Los mercados y los consumidores actuales la exigen. Los compradores son cada vez son más complejos: quieren saber qué están comiendo, cómo está tratado ese animal, de dónde proviene y hasta qué comió. Nosotros arrancamos por la parte sanitaria, pero prevemos incorporar otras variables.

  • Buenos Aires, Argentina

  • 05-12-2019

“Hoy las mujeres rurales exigen una nueva visibilidad”
  • “Hoy las mujeres rurales exigen una nueva visibilidad”

  • Es productora agropecuaria desde hace 40 años. Fue directora de la Sociedad Rural Argentina (SRA) y desde allí se involucró con las realidades y necesidades de muchísimas mujeres del campo. Hoy forma parte de la Red de #Mujeres Rurales, creada en noviembre de 2018, y acaba de publicar su primer libro, que aborda las problemáticas centrales de este colectivo. Entrevistamos a Adela Nores, autora de “Mujer Rural, nuevas voces”. ¿Desde cuándo está ligada al campo? ¿Qué actividades desarrolla? Soy productora rural desde hace más de 40 años y también fui criadora de caballos. En 2006 fundé mi propia empresa, Adela Nores e Hijas SA, que incluye a mis 4 hijas. Hoy tengo la suerte de trabajar con una de ellas, que es ingeniera agrónoma, y con mi yerno. Tenemos un campo de 10.000 hectáreas en Puan, al sur de la provincia de Buenos Aires, una zona bastante seca que recibe apenas 400 ml de lluvia al año. Por eso lo utilizamos exclusivamente para cría y contamos allí con 1800 cabezas madres. (Llegamos a tener 2500, pero a partir de las grandes sequías que sufrimos en los últimos años, nos vimos obligados a reducir el número de cabezas). Como la idea era lograr que el campo tuviera el ciclo completo, alquilamos otro establecimiento en Huanguelén, donde realizamos el engorde. Ese campo se utiliza para siembra y ganadería, habiendo logrado casi un 99% de preñez y un gran destete. Hoy estamos haciendo unos 600 novillos al año, aparte de lo que es producción de terneros, vaquillonas preñadas y todo lo que es el esquema de producción ganadero, pero todavía podemos hacer mucho más. ¿Exportan? Aún no, pero soy parte de un grupo de mujeres exportadoras de carne, que está cerca de concretar su primer envío. El grupo es femenino porque hay países como Chile, Estados Unidos o Inglaterra, que tienen un trato especial para aquellas empresas que compran más a organizaciones de mujeres. Esto comenzó con un programa de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que incentiva a empresas para que compren/vendan a empresas de mujeres, o las empleen. Es interesante haber formado el grupo exportador porque yo no podría cubrir todo el requerimiento de un cliente grande por mi cuenta. Entonces nos juntamos varias empresarias y para marzo/abril 2020 prevemos hacer la primera exportación. ¿Además del componente femenino, tienen alguna otra particularidad? Sí, que varias de las mujeres del grupo estamos produciendo carne de pastizal, considerada como ecológica. Este tipo de carne tiene un mercado interesante, tanto a nivel local como internacional. Es muy valorada porque tiene muy poco aporte de grano, no tiene feedlot, no tiene consumo de agroquímico indirecto del grano, y de todo lo que come un animal engordado normalmente. Es una vaca que se vende mucho a Europa pero algunas empresas argentinas también están pagando más por esta carne. ¿Cómo despertó en usted esta conciencia de “mujer rural”? ¿Cuándo surgió la idea de escribir un libro? En 2008 me convertí en directora de la Sociedad Rural Argentina y, desde ese lugar, comencé a adquirir una conciencia gremial que fue creciendo a lo largo de los años. Durante una década (fue directora hasta 2018) visité campos, conocí y ayudé a muchísimas mujeres de todos los rincones del país. Además, muchas de mis amigas son productoras y siempre me interesó el tema. De hecho, hace 20 años formé una asociación de mujeres en empresa de familia y el 80% de las que venían eran de empresas agropecuarias. Todo esto me llevó a escribir mi libro, que presenta una imagen mucho más cercana de la mujer rural argentina: un sujeto múltiple, heterogéneo y altamente complejo. ¿Qué rol tienen hoy las mujeres rurales? Creo que no sólo cumplen un papel fundamental en el hogar de campo, sino que también tienen un alto peso en las tareas productivas y de administración. En la actualidad, un tercio de la población mundial está compuesto por mujeres rurales. Además, ellas son responsables del 50% de la producción de alimentos del mundo. El libro involucra la participación de valiosas mujeres rurales del país de diversas áreas, y muestra la deuda pendiente de su participación económica. ¿En qué consiste esta deuda? La deuda se traduce en la necesidad de garantizar el acceso pleno a la educación, al empleo, a las TIC, la propiedad, la salud y la justicia, entre otros temas. Además, la mujer que vive del campo tiene una problemática tan básica y elemental como es la falta de agua potable. No puede tomar el agua de la canilla ni la de los pozos, que está contaminada con arsénico -en toda la Pampa Húmeda y sur de Córdoba y Santa Fe- con lo cual tiene que acarrear agua en bidones. Algunos campos tienen una vertiente de agua que es pura, pero son excepcionales. Por eso la mujer rural argentina necesita que se implemente un sistema de agua potable en los pueblos. En la provincia de Buenos Aires hay sólo dos grandes plantas de purificación de agua. ¿Qué intentan reivindicar desde el colectivo de mujeres rurales? ¿Sentís que todavía hay mucho por cambiar? Las mujeres rurales exigen hoy una nueva visibilidad, son las nuevas voces del campo. Y no están solas. En el mundo hay una posición general que apoya a las mujeres para que se manifiesten, hablen en público y sean escuchadas, se profesionalicen y hagan sus propias empresas. El movimiento a favor de la mujer es muy intenso en todos los sectores. Hoy todas estamos rompiendo un molde tradicional en el que la mujer no tenía acceso a muchas cosas, pero todavía falta largo un camino por recorrer. ¿Y cómo podría allanarse ese camino? Sería muy importante lograr el arraigo definitivo de las mujeres en los campos para aumentar la productividad. Hoy existen muchas políticas públicas que cambiarían radicalmente la realidad de la mujer rural: electrificación, agua potable y buenos caminos, además de los temas que afectan directamente a la producción. Los planes de electrificación en el campo son del siglo pasado y la energía eléctrica es muy dispersa. Es necesario reclamar con urgencia políticas públicas que mejoren esta situación. En Buenos Aires por ejemplo, una de las provincias más productivas del campo, es frecuente tener sólo tres horas de motor diario, ¿qué podés hacer con eso? ¿Estas nuevas voces son las protagonistas de tu libro? ¿Cuál es el objetivo de la publicación? ¡Sin dudas! La mujer del campo en la Argentina no ha sido escuchada, siempre ha tenido que demostrar que vale, pero lo hizo desde atrás de un hombre. Es necesario que su voz y sus necesidades se escuchen, porque ellas son las que promueven el arraigo. Creo que las mujeres están para mucho más en el campo argentino. Por eso entrevisté a más de 70 mujeres rurales, ingenieras agrónomas o veterinarias, que se dedican a trabajar o administrar sus campos. Les pregunté cómo vivían el aislamiento y la falta de agua, entre otras problemáticas. Y el libro es un compilado de sus respuestas. ¿Y el tema educativo en qué situación está? En el campo argentino hay un gran analfabetismo, generado por el aislamiento. Se cerraron muchas escuelas rurales y debemos dar un salto cualitativo que llevará varios años. Yo encuentro una paradoja grande: las escuelas rurales tienen una currícula que incentiva a la gente del campo a mudarse a la ciudad. Se enseña qué cosas son interesantes de la ciudad y no en qué radica el atractivo de vivir en el campo. Habría que incorporar cursos de alambradores o que se explique cómo se manejan las maquinarias, por ejemplo. Además, resulta insólito que un país que vive del campo tenga pocas universidades que dictan carreras afines al sector. Las tecnicaturas con alta dedicación a las áreas productivas del campo son muy pocas. Deberían incrementarse para lograr una mejora importante en la producción rural. ¿Y las mujeres rurales están capacitadas? Sí, la mujer busca capacitarse para justificar su trabajo en la empresa. El último censo arroja que las explotaciones agropecuarias encabezadas por mujeres se duplicaron en 16 años. Según datos del Censo Agropecuario 2018 realizado por el Indec, un 20% de los establecimientos es conducido por el género femenino, mientras que en 2002 el porcentaje era del 10%”. Esto es porque la mujer actual llega al campo con mucha más capacitación. ¿Qué relación tiene el campo argentino con la tecnología? Hoy el campo argentino está altamente tecnificado, uno no puede producir sin saber computación o inglés. Maximizando el detalle y utilizando las computadoras, con información bien procesada y tecnología se puede producir mucho mejor. En este sentido, es importante el tendido de red de fibra óptica que hizo este Gobierno, pero todavía debe seguir creciendo, y se deben mejorar los caminos. ¿Cuál es el estado actual de nuestros caminos? Los caminos de todo el país están absolutamente deteriorados. Ni siquiera se lograron cambios significativos con los enormes esfuerzos que hizo la gobernadora Vidal para mejorarlos. El país no está comunicado, se ha iniciado un programa de autopistas pero llevará varios años terminarlo. Esto hace que la mujer no quiera quedarse a vivir en el campo y que la inmigración a las grandes ciudades sea permanente. Este tema no ha podido solucionarse en la Argentina. Si se lograra que las familias vivan en el campo la producción sería mucho más eficiente. ¿La energía también es una cuenta pendiente? El desarrollo de energías no convencionales, como la eólica y la solar, también son importantes para el agro. Lamentablemente, toda la red de energía solar o eólica que se hecho hasta el momento alimenta las grandes ciudades, porque se ha tenido que colgar de lo que son la infraestructura del cableado. Esto canaliza la energía que sale de los parques eólicos hacia los grandes centros de distribución de esa energía. El plan de desarrollo de energía tiene que ser un plan provincial y nacional y no se tiene que colisionar. Esto no tiene que terminar en Buenos Aires pero tiene que ser redistribuida al campo, hay que armar un buen plan que llegue de vuelta al campo desde los grandes centros. La provincia de Buenos aires es una zona A, tiene una gran capacidad para producir energía eólica. Por ello se requiere un plan de energía eléctrica que apoye a una pampa tan rica como la nuestra.

  • Buenos Aires

  • 19-11-2019

“Desarrollamos herramientas prácticas e intuitivas"
  • “Desarrollamos herramientas prácticas e intuitivas"

  • En 2018, las inversiones globales en AgTech alcanzaron otro año récord. El ecosistema argentino creció significativamente, con el apoyo de iniciativas públicas y privadas destinadas al fomento, la colaboración y la innovación. Las startups del sector son cada vez más y están en constante expansión. Un caso destacado es Uniagro, de base tecnológica, que desarrolla herramientas prácticas para facilitar la toma de decisiones en ganadería de precisión. Claudio Machado, uno de sus fundadores, nos cuenta el recorrido de esta startup tandilense. ¿Cómo surgió Uniagro? ¿Cómo la describiría? Somos un grupo interdisciplinario compuesto por ingenieros en sistemas, agrónomos, veterinarios e ingenieros electrónicos, nucleados en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNCPBA). A partir de estímulos que había en la ciencia y en la tecnología nacional, empezamos a materializar la idea de formar una empresa de base tecnológica centrada, en este caso, en temáticas relacionadas a la gestión de la información y la ganadería de precisión. Comenzamos con software de planeamiento ganadero (Baqueano Soft) como una evolución de las habituales planillas electrónicas, de modo de facilitar el análisis de escenarios posibles, aprender del proceso y para tomar mejores decisiones. ¿Qué los impulsó a crear Baqueano Soft? ¿Cuánto tiempo les llevó desarrollar el software y cómo lo probaron? En realidad, desde hace 20 años que venimos utilizando simulación ganadera para la investigación que realizamos desde la universidad. En la constante interacción con profesionales y productores detectamos que había un cierto déficit de herramientas simples que permitan analizar opciones estratégicas en términos ganaderos. Es decir, no existía una herramienta que permitiera hacer un planeamiento ganadero, para hacer análisis del tipo ¿qué pasa si el clima no es el previsto, o si hay variaciones en los precios, o si aumento la carga? Lo tradicional es que algunos técnicos desarrollen individualmente su planilla electrónica (Excel), pero suele ser muy difícil integrar la información de distintas fuentes. Entonces se nos ocurrió desarrollar una herramienta de fácil uso y que no requiera un conocimiento previo de fórmulas y cálculos; que integre todas las variables a tener en cuenta. Hemos usado Baqueano Soft desde 2012 en cursos virtuales para productores y técnicos, y en escuelas agropecuarias desde hace 4 años, con muy buena respuesta. La herramienta fue reconocida en CREATECH-CREALab 2017 entre las 18 innovaciones del Agro, y a la fecha tiene más de 500 usuarios. ¿Se trata de un software individual en el que cada uno maneja su propia información? ¿O se trabaja en conjunto con otros técnicos y/o productores? Lo interesante es que se generan escenarios compartibles. Estamos trabajando en la integración de análisis de escenarios regionales, a través de sistemas web; que permitan condensar un procesamiento de información de distintos análisis que están haciendo asesores, y productores en distintas áreas. Es un software que permite integrar información de distintas fuentes. Así, uno puede acceder a fuentes climáticas, obtener información de crecimiento forrajero, o de series de precios; y todo eso puede integrarse en un software. Además, el entrenamiento presencial se resuelve en un par de horas, en grupo pueden ser unas 4-8 horas y puede ser también de manera virtual. ¿Prevén sumarle alguna función al software en el corto mediano plazo o apuntar a otras producciones? Lo que tenemos hoy son soluciones que pueden aplicarse a la cría vacuna, ciclo completo y también de tambo. La idea futura es articularlo con una app y avanzar a otros indicadores complementarios como rentabilidad o emisión de gases de efecto invernadero, entre otros. En la actualidad disponemos de un prototipo educativo (3D) Baqueano orientado a producción porcina. En resumen, tenemos la capacidad de explorar otras producciones, como la aviar, ovina etc., según surja la oportunidad del desarrollo. ¿De qué se trata el producto galardonado en el Certamen Agtech Ganadero en agosto de 2019? Hace dos años comenzamos a desarrollar CControlar, un sistema de monitoreo automático para medir la condición corporal de las vacas, un indicador fundamental, predictivo de la capacidad productiva o reproductiva de un rodeo. Utiliza una cámara 3D, que fotografía a los animales desde arriba y, mediante inteligencia artificial, estima su condición corporal. La aplicación promueve el concepto de nutrición precisa, mejora de la preñez, y la idea de anticipar o detectar problemas sanitarios. También estamos trabajando en un collar que detecta actividades asociables a la detección de celo o problemas de salud, y que con un agregado posibilita organizar los animales mediante el concepto de potrero virtual, predefiniendo el área donde tienen que quedar confinados los animales con la acción del collar. ¿Está previsto que Controlar se lance pronto al mercado? Se está avanzando en la protección intelectual del prototipo existente. Asimismo, estamos a la búsqueda de nuevos inversores, para poder salir al mercado en 6 meses. En comparación con otros países ganaderos, ¿cómo se ubica la Argentina en cuanto a utilización de tecnologías AgTech? SI bien nuestros empresarios poseen tecnología avanzada en comparación al promedio de Latinoamérica podríamos decir que, en términos generales, nos estamos quedando un poco atrás. Nuestros bajos índices productivos nacionales (porcentaje de destete, mortalidades etc.) no han mejorado en los últimos 40 años. Teniendo en cuenta que hoy la tecnologías está cada vez más al alcance de la mano (Smartphone, satélites, inteligencia artificial etc.), siempre está el riesgo de enamorarnos de las mismas, y lo importante es que se desarrollen soluciones para nuestros sistemas y problemas particulares. Como reaseguro de este punto, resulta clave la opinión constante de potenciales usuarios durante todo el proceso de desarrollo, desde la captura del problema, elección de tecnología acorde para que sea robusta en condiciones de campo y también con diseño acorde a las necesidades y condiciones de los productores y profesionales.

  • Buenos Aires, Argentina

  • 04-11-2019