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El alambrado y la ganadería: un aliado de fierro, por ahora
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  • El alambrado y la ganadería: un aliado de fierro, por ahora

  • Las cercas virtuales, combinadas con caravanas electrónicas, aportan un control sofisticado de la hacienda.

    Después del “Martin Fierro” y “El regreso de Martin Fierro”, José Hernández escribió en su obra póstuma “Instrucción del estanciero” -publicada en 1881- que “la modificación de mayor consecuencia introducida en la industria rural ha sido la de los alambrados”.

    La expresión no llamaría la atención si no fuera porque hace referencia a una innovación que había sido inventada apenas unos años antes (1874) en los Estados Unidos y que se había sido presentado en Argentina apenas cuatro años más tarde.

    Curiosamente otro escritor, en este caso Julio Verne, describía unos años antes, en 1870, una innovación que lo terminaría reemplazando finalmente: el uso de la electrificación como un arma defensiva (“Los Relámpagos del Capitán Nemo”) en su libro “Veinte mil leguas de viaje submarino”.

    Tal como sucedió con muchas de otros anticipos visionarios de este gran escritor francés tuvieron que pasar muchos años para que el mismo se hiciera realidad. Las primeras cercas eléctricas para controlar el ganado comenzaron a utilizarse recién a principios de 1930 en los Estados Unidos y la cerca eléctrica moderna (basada en la descarga de un condensador) fue patentada por Doug Phillips en Nueva Zelanda en 1962.

    Esta tecnología llegó rápidamente a la Argentina y -gracias a ella- el alambrado otrora estático y rígido cobró vida para convertirse en el “boyero” eléctrico (un merecido homenaje a los responsables de cuidar la hacienda).

    La expansión y difusión de esta tecnología no fue sencilla. Las primeras variantes demandaban estar conectadas a la red limitando su aplicación en la grandes extensiones argentinas. Luego surgieron las alternativas que funcionan a batería, pero su recambio era engorroso hasta que llegamos a las versiones actuales que funcionan a base de energía solar.

    En mi experiencia personal recuerdo los dolores de cabeza de mi cuñado sufriendo con las primeras implementaciones de esta tecnología, explicando a puesteros y peones el manejo de una tecnología completamente novedosa en su momento. Era un esfuerzo enorme de comunicación y capacitación. Como siempre ha sucedido, la adopción de nuevas tecnologías requiere de muchos años de aprendizaje y capacitación.

    Hoy debemos reconocer que nuestro “boyero eléctrico” transformó profundamente la actividad ganadera haciendo mucho más eficiente el uso de los recursos forrajeros. Permitió aprovechar mejor los lotes consintiendo la convivencia de la agricultura con la ganadería y convirtiéndose en una herramienta imprescindible para el productor ganadero.

    Una tecnología de uso habitual en los hogares promete ser la próxima revolución tecnológica y liberar a nuestros lotes de la rigidez del alambre: estoy hablando de las cercas virtuales.

    Todos hemos experimentado seguramente la tranquilidad de caminar frente a un enorme Pitbull confiados en la combinación de un collar electrónico y un cable que aseguran nuestra integridad física. Este mismo concepto, la cerca virtual, promete revolucionar, una vez más, la producción ganadera.

    La imaginación "es poder"
    Imaginemos un campo sin alambrados, con la hacienda identificada con caravanas electrónicas munidas de tecnología Bluetooth y GPS capaces de proporcionarnos -ya no solo la ubicación del animal- sino su temperatura corporal y su estado de salud general.

    Imaginemos que un pequeño porcentaje de estos animales tienen un collar electrónico capaz de emitir una señal cada vez que nuestro animal se aventura más allá de los límites predeterminados y que -además- funciona como una repetidora de wifi para enviar toda la información del rodeo en tiempo real a una estación que funciona como una puerta de entrada a internet.

    Pues bien, podemos dejar de imaginarlo, y aunque parezca que estamos hablando de una película de ciencia ficción todo esto está pasando, por ejemplo, en Río Cuarto, Córdoba. Allí, un matrimonio emprendedor junto a su pequeño equipo imagina una ganadería sin límites de alambrados. Imaginemos nosotros ahora el impacto que ello podría tener en el medio ambiente, en la manera de optimizar los recursos forrajeros, y en el ahorro de recursos. Este verano los primeros ganaderos podrán comenzar a experimentar con esta tecnología.

    Tal como sucedió en el pasado, no tengo dudas, que los productores argentinos seremos pioneros en la adopción de esta tecnología y sabremos sacarle el máximo provecho a la misma. Estoy seguro que de la misma manera que pasamos de aquellas barreras de 7 hilos a los “boyeros” de un alambre, próximamente veremos pastar libremente a nuestro ganado controlados mágicamente por una tecnología invisible. Siento una enorme curiosidad en saber cómo bautizarán esta tecnología los productores argentinos.

    Fuente: https://www.clarin.com/rural/alambrado-ganaderia-aliado-fierro-ahora_0_UF8-um1F6.html

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  • 2021-11-30

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