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Cuál será el rol de la ganadería en la postpandemia
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  • Cuál será el rol de la ganadería en la postpandemia

  • Desde el IPCVA analizan la actual situación y las oportunidades que se generan para la ganadería argentina luego de la pandemia.

    Los últimos meses se caracterizaron por el confinamiento general y la reducción drástica de muchas de las actividades del día a día. De todas las líneas de producción afectadas por el brote del COVID-19, la cadena de ganados y carnes se encuentra dentro de las actividades esenciales en esta crisis. Y de hecho continúa brindando y garantizando este alimento emblemático para los argentinos a lo largo y ancho del país.

    Cuando toda la sociedad atraviesa este difícil momento, con un horizonte incierto en lo sanitario y en lo socioeconómico, el sector cárnico dice una vez más presente y está cerca de la gente, cuidando el funcionamiento de la cadena para poder ofrecer de manera ininterrumpida carne vacuna segura y asequible.

    En estos momentos de pandemia la cadena trabaja bajo protocolos, controles y normas del SENASA y el Ministerio de Salud de la Nación en forma coordinada con las diferentes provincias. La responsabilidad es de la cadena en su conjunto. No existe tratamiento ni vacuna contra el Coronavirus. El compromiso social es el único antídoto. Y la Cadena de ganados y carnes está demostrando hacerse cargo de su responsabilidad y compromiso social una vez más.

    El rol de la ganadería en la postpandemia
    Buena parte de la ganadería argentina se desarrolla donde no hay otras alternativas de producción. No es fácil pensar en un posible reemplazo ya que otras actividades resultan hoy en día inviables desde el punto de vista social y económico desarrollar otras actividades.La FAO a propósito reconoce que el 70 % de las tierras agrícolas del mundo solo pueden destinarse al pastoreo de ganado.

    Los rumiantes han existido en el planeta y han acompañado al ser humano desde siempre y si bien es cierto que el metano emitido, principal gas derivado del ganado bovino incide en el calentamiento global, no es el principal gas involucrado en este proceso ya que este lugar es ocupado por el dióxido de carbono.

    Además, vale recordar que aproximadamente el 90% del CH4 emitido es inactivado en la estratósfera por un componente químico denominado Hidroxil (OH). Sus consecuencias negativas en la atmósfera se ven de este modo atenuadas a través de un proceso natural, circunstancia que sería oportuno considerar cuando se analiza verdaderamente el impacto de la ganadería en la problemática del cambio climático. (Saunois et al., 2016).

    Desde una perspectiva productiva el modelo de la ganadería argentina se basa, mayormente, en estructuras agropecuarias diversificadas, en donde la producción suele ser mixta. En la cual convive la producción ganadera y agrícola en grandes extensiones de pasturas naturales y cultivos. Este es el punto de partida de una cadena de carnes comprometida con su comunidad y responsable del arraigo en buena parte del territorio nacional. Vale la pena resaltar el enorme efecto multiplicador de un conjunto de actores e instituciones que producen riqueza genuina con su participación: Trasporte de hacienda, intermediarios, centros de distribución, industria frigorífica, matarifes, carnicerías, supermercados, entre otros.

    Un sector que pone a disposición de los argentinos el equivalente a 54 kg de carne vacuna por habitante por año en plena cuarentena y que además ha exportado a lo largo del último año, desde mayo de 2019 a abril de 2020, unas 880 mil toneladas equivalente res con hueso; por un valor cercano a 3.200 millones de dólares.

    Indudablemente la cadena de ganados y carnes es una actividad muy importante para la economía argentina y lo será aún más en la etapa de recuperación postpandemia. Se necesitarán carne y dólares.

    Argentina necesita de las vacas y necesita de productores que produzcan vacas. Todo el interior del país está relacionado de algún modo u otro con la ganadería. Eso es un aliciente para profundizar un camino hacia estrategias de mitigación que nos permitan seguir posicionándonos como uno de los países ganaderos más sustentables del mundo.

    Vale la pena recalcar que a pesar del incremento del uso del grano en la alimentación de nuestros animales, seguimos teniendo una ganadería predominantemente extensiva en nuestro país. En este sentido, si bien es cierto que la emisión de metano es mayor cuando los animales se alimentan de pastos fibrosos que cuando se nutren de cereal, investigadores de la Universidad de Michigan en EEUU, demuestran que si el pastoreo se realiza con un manejo apropiado es posible lograr un balance de carbono más beneficioso. (Paige L. Stanley y otros, 2018).

    Mas allá de esta aclaración, Argentina, por su extensión territorial y por la diversidad de sus condiciones agroecológicas, tiene un potencial de mitigación más alto que otros países.

    Según el trabajo de investigación “Low-emissions development of the beef cattle sector in Argentina” publicado por FAO y New Zealand Agricultural Greenhouse Gas Research Centre existen grandes posibilidades de mitigar la emisión de GEI con diversas estrategias de reducción de la intensidad de emisiones, situación que se potenciaría aún más con la puesta en marcha de políticas público privadas que apunten a un incremento de la productividad del rodeo.

    En Argentina podrían obtenerse ganancias significativas a partir de una reducción de entre 19 y 60 % en la intensidad de emisión y un incremento de la producción de entre un 24 y un 70 % implementando medidas de intervención individuales para reducir la intensidad de CH4 entre 3 % y 39 % (kg CH4 /kg peso vivo), dependiendo del tipo de intervención y el sistema de producción.

    Esta reducción de emisiones puede considerarse conservadora, ya que el análisis realizado no asume cambios profundos en la tecnología o cambios en los sistemas de producción. Reducciones significativas adicionales en las emisiones podrían lograrse a través de la combinación del manejo del rodeo y la sanidad con diferentes estrategias respecto a los aspectos nutricionales y alimentación.

    En este marco, el IPCVA trabaja mancomunadamente con el INTA, las principales universidades y con otros organismos e instituciones del sistema científico tecnológico de nuestro país para promover la difusión y adopción de nuevas tecnologías de manejo adaptadas a las distintas realidades ganaderas del país y que constituyen la base para aportar conocimiento local. Esto con el propósito de dimensionar correctamente el equilibrio que logran nuestros sistemas en materia ambiental y los objetivos complementarios de lograr un perfeccionamiento de las estrategias de mitigación de emisiones y de secuestro de carbono.

    Por mencionar solo algunos de estos proyectos, se encuentra próximo a finalizar una investigación llevada adelante por AACREA que apunta a analizar mediante estudio de casos la huella de carbono de la carne argentina y asimismo, se está trabajando con el INTI para analizar la huella hídrica de la carne vacuna argentina en función de distintos cortes y distintos mercados de destino.

    Los requerimientos de sustentabilidad y mayores resguardos para la salud de los mercados es probable que se acrecienten postpandemia. La Unión Europea, de hecho ya ha aprobado una normativa que impone nuevas reglas para las empresas en materia de seguridad alimentaria a partir del 1 de abril de 2020.

    En el marco de la estrategia de la UE (Farm to Fork Strategy), seguramente se irán armonizando cada vez más las declaraciones voluntarias sobre sostenibilidad que aparecen en las etiquetas alimentarias y se desembocará en un modelo de etiquetado sostenible con mayor grado de detalle de la información nutricional, social y medioambiental de los productos.

    Probablemente y más allá de esta referencia, se incrementen en forma paralela en un futuro cercano mayores demandas por trazabilidad, que de no ser cumplimentadas deriven en la imposición de nuevas barreras verdes para países exportadores de alimentos.

    En esta lógica, resurgirá la mayor valorización de los productos locales, los productos km cero como a muchos de ellos se los conoce y verdaderamente si queremos elevar la vara de nuestra competitividad debemos a estar dispuestos a trabajar seriamente por una ganadería más sustentable y con valor por sus servicios ecosistémicos. El potencial está. Hay retos, desafíos y oportunidades. No volvamos a perder otro tren…

    Fuente: https://news.agrofy.com.ar/noticia/187831/cual-sera-rol-ganaderia-postpandemia

  • 2020-06-28

  • santamarina.com.ar