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"Crecer está en mi esencia: vamos a seguir produciendo con la esperanza de un país mejor"

Desde General Pico, La Pampa, Mariángeles Lovera nos comparte los proyectos de una productora agrícola. Tecnología, mano de obra y presión fiscal en la realidad del campo argentino

 

Es enero, un tractor atraviesa el lote semidesértico al norte de La Pampa. Las enormes ruedas levantan una nube de tierra seca por donde hace unos meses se acumulaba el agua de la inundación. Sin detener su marcha, la tractorista graba un corto video que comparte en Twitter para dar cuenta de la falta de lluvias en los campos pampeanos.

Mariángeles Lovera tiene 38 años, nació en Colonia Barón, departamento de Quemú Quemú pero desde hace tiempo vive en un campo a diez kilómetros de General Pico. “Soy Médica Veterinaria, pero no ejerzo”, comienza contando y prosigue: “desde hace siete años me dedico a la agricultura junto a Juan Manuel, mi casi marido”.

¿Además de la producción propia, prestan servicios a otros agricultores?

Tenemos nuestras propias herramientas para hacer las labores de siembra, pulverización, cosecha, etc. No contamos con la mejor tecnología… pero prestamos algunos servicios a nuestros vecinos. Tenemos poco campo propio, así que la mayor parte de nuestro trabajo es en lotes alquilados donde nos dedicamos al girasol, al maíz y a la soja, con sus respectivas rotaciones.

¿Cuáles son tus proyectos productivos a largo plazo?

Uno es avanzar en la aplicación de tecnología para la producción agropecuaria. Otro es contratar mano de obra eficiente para trabajar.

¿Cuáles son las principales barreras para alcanzar estos objetivos?

Actualmente trabajamos Juan Manuel y yo, solos. Para crecer se necesita más mano de obra, el problema es que resulta difícil encontrar gente con ganas de trabajar. Esta es una de las principales barreras, descartando obviamente la presión fiscal e impositiva que sufre el sector por parte del Estado.

¿Creés que existen buenas perspectivas para el futuro del sector agrícola?

Desde que comenzamos este camino hace siete años, veo cambios positivos, sobre todo en relación a la tecnología y los materiales. En mi caso particular, tengo dos maneras de crecer: tecnificar cada vez más la producción, para que la mano de obra no sea una limitante, o "achicar el circo", es decir, mi sistema de producción. Como realmente no está en mi esencia tener techo, vamos a seguir avanzando y creciendo con la esperanza de un país mejor.

Mariángeles se vuelve a subir al tractor. Su saludo optimista y predispuesto pareciera indicar que, al menos por ahora, el circo no se achica y las ganas sobran en el norte pampeano.

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